La mente también necesita ejercitarse

Nuestra mente tiende a estar constantemente viajando entre el pasado y el futuro, nos hemos acostumbrado a vivir en una especie de realidad virtual. Podemos estar físicamente manejando al trabajo, o preparándonos una taza de café, pero en realidad estamos rebobinando el pasado o ensayando mentalmente nuestro futuro deseado.

En otras palabras: estamos aquí pero no estamos aquí.

Podemos decir entonces, que nos hemos acostumbrado a vivir en piloto automático. Una parte de nosotros se está encargando de que le pongamos pasta al cepillo de dientes sin ensuciarnos el pijama, mientras que con otra nos estamos viendo a nosotros mismos, en una playa del mar Caribe, acostados sobre la arena, escuchando el sonido de las olas del mar. 

¿Cuántas veces nos damos cuenta de que en realidad no recordamos nuestro trayecto a casa? O peor aún, ¿Qué no recordamos lo que la persona que tenemos enfrente nos ha estado diciendo durante los últimos quince minutos?

Entonces resulta valioso preguntarnos si, en realidad, estamos viviendo nuestras vidas.

Claramente tu corazón está latiendo en este momento. Si no, no podrías estar leyendo estas líneas. Pero no nos referimos a ese tipo de vida. Nos referimos a VIVIR todos los aspectos de nuestra existencia humana.

La buena noticia es que podemos re-entrenar nuestra mente para darnos cuenta cuando estamos en piloto automático. Porque vale decirlo: todos, absolutamente todos, vamos a quedar atrapados en nuestros pensamientos del pasado y del futuro, en múltiples ocasiones, durante el día.

Lo importante es aprender a darnos cuenta más rápido. De esa forma, podemos “volver” al contacto con nuestras vidas y pasar más tiempo en la realidad, es decir, en el momento presente.

Y es aquí donde la meditación entra a escena. La meditación es el equivalente a un gimnasio para la mente. Es uno de los mecanismos que tenemos a nuestro alcance para ejercitar la capacidad de darnos cuenta de que estamos en piloto automático.

Por supuesto, no se pueden fortalecer los bíceps o tonificar los glúteos, leyendo sobre el tema, sentados en un sillón. Como en todo ejercicio, para tener avances en el fortalecimiento de nuestra mente, no queda otra más que practicar.

La meditación no es una fórmula mágica, o un remedio que desaparecerá todos nuestros problemas. La vida es, y seguirá siendo, impredecible. No todas las cosas salen como queremos. Tarde o temprano nos vamos a enfermar, vamos a tener dificultades, o nos van a romper el corazón.

Lo que sí hace la meditación es ayudarnos a que nos relacionemos de una forma diferente con las experiencias de nuestras vidas; las agradables y las desagradables. Con el tiempo, nos ayuda a que no nos creamos todo lo que nos dice la mente; a que notemos la diferencia entre lo que nos pasa y lo que nos contamos sobre lo que nos pasa. Nos ayuda a disfrutar más las cosas cotidianas; a que reconozcamos que no todo es total y absolutamente bueno, ni total y absolutamente malo.

Todo esto, con práctica y tiempo, nos ayuda a tener una vida más despierta, libre y feliz.

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