Haz que cada minuto cuente

¿Sientes que el tiempo (y tu vida) pasa y no te das cuenta a dónde se fue?

Muchas veces vivimos enfrascados en nuestra mente, haciendo las cosas como en una especie de piloto automático, viviendo “por encimita”.

Estando ahí, sin estar en realidad. Alejados del contacto de todo aquello que es importante para nosotros.

¿Te parece familiar?

Es perfectamente normal que nuestra mente esté por todos lados, viajando al pasado y al futuro, visitando recuerdos, resolviendo problemas que sólo viven en nuestra imaginación, y construyendo planes enormes, que la mayoría de las veces nunca se harán realidad.

Esa es la naturaleza de nuestra mente. Trabajando incansablemente para mantenernos a salvo de todo peligro (real o imaginario).

Si bien, esta capacidad de recordar, planear e imaginar es muy útil y necesaria en nuestras vidas, tiene el doble efecto de desconectarnos de nuestra experiencia presente, dejándonos con esa sensación de que el tiempo, y la vida, se nos va por entre los dedos, sin que nos demos cuenta.

La buena noticia

La buena noticia es que, a través de las prácticas de Mindfulness, podemos aprender a darnos cuenta cuando estamos atrapados en nuestra mente, perdidos en ese estado de ensoñación o divagación auto-centrada, y re-conectar con las personas y situaciones que tenemos enfrente.

Esto tiene el poder de devolverle a nuestras vidas todo el color y textura que habita a nuestro alrededor, y que muchas veces pasamos de largo.

Tienen el poder de ayudarnos a que, cada minuto de nuestro paso por esta vida, cuente.

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Las prácticas de Mindfulness tienen el poder de devolverles a nuestras vidas todo el color y textura que habita a nuestro alrededor, y que muchas veces pasamos de largo.
Tienen el poder de ayudarnos a que, cada minuto de nuestro paso por esta vida, cuente.