Atrévete a quererte

El amor propio está arraigado en la forma en la que nos tratamos a nosotras mismas.

Más que una cualidad o una habilidad, el amor propio es la manera en la que nos relacionamos con nosotras mismas.

¿Eres capaz de tratarte con la misma aceptación, calidez, amabilidad y respeto con el que tratarías a un ser querido?

El amor propio es aprender, poco a poco, a re-conocernos y aceptarnos de manera incondicional; amigarnos con quienes somos y convertirnos en nuestra principal aliada.

Una de las manifestaciones del amor propio, es la autocompasión.

Según los expertos, Kristin Neff y Chris Germer, la autocompasión implica tratarnos con amabilidad, calidez y comprensión cuando nos equivocamos, fallamos o nos sentimos inadecuadas, que es cuando más lo necesitamos.

En lugar de criticarnos o convertirnos en nuestras peores enemigas, podríamos decir que la autocompasión es el “antídoto” frente a nuestra autocrítica destructiva.

“Liberarte de tu propia autocrítica es también liberar a otros de ella.

Amarte a ti misma es un acto de amor hacia el mundo.”

Vironika Tgaleva

En los últimos años, la investigación en este sentido ha aumentado significativamente. Hoy se sabe que el amor propio y la autocompasión están asociadas con menores niveles de depresión, ansiedad y estrés.

Las personas auto-compasivas sufren menos y florecen más, tienden a sentirse más conectadas con los demás y con ellas mismas, se sienten más satisfechas con su vida y tienen mayores niveles de bienestar.

Y, no sólo eso, las personas auto-compasivas suelen ser más resilientes, estar más motivadas frente los retos y asumir mayor responsabilidad.  

Así que pregúntate: ¿te atreves a aceptarte, respetarte y quererte? Tu ser más profundo te lo va a agradecer.

Si todo esto resuena contigo y quieres explorar cómo puedo ayudarte a aceptarte, respetarte y quererte, programa ahora una sesión exploratoria en que juntas construyamos el programa que mejor se adapte a ti (haz clic aquí).

Me encantará escucharte

Bernarda